Conoce la historia de Émola

Conoce la historia de Émola

¡Hola!

Soy Conso, y hoy quiero contarte algo un poco más personal.

Quienes me conocen saben que desde pequeña siempre me han apasionado las manualidades y la artesanía, que durante mucho tiempo fueron solo un hobby, algo que hacía por puro amor al arte, sin imaginar que algún día se convertiría en mi camino.

Todo cambió en 2022, cuando una amiga, sabiendo lo que me gustaba crear, me pidió unos peinecillos de flamenca hechos con botones. Cogimos el coche, buscamos una mercería… y entre botones y risas, sin darme cuenta, empezó todo. Poco a poco fui buscando materiales, aprendiendo, probando e inspirándome para crear mis propios complementos de flamenca.

Así, en 2023 lancé mi primera mini colección. Tenía pocos recursos y casi nadie me conocía, pero a las personas a las que llegué les gustó mi trabajo… y muchas de ellas siguen confiando en mí a día de hoy. Eso, sin duda, ha sido uno de los mayores regalos del camino.

Ese mismo año, mi pareja y mi cuñada me cedieron una oficina donde pude exponer mis diseños y permitir que la gente los viera y se los probara. Siempre estaré profundamente agradecida por ese impulso tan importante.

Si hay algo que ha sido clave en todo este proceso, ha sido el apoyo incondicional de mi familia y amigos. Mi madre, mi hermano y mi pareja han estado siempre al pie del cañón, ayudándome en todo: cargando y descargando, limpiando, pintando cada local que alquilaba… y también el mío propio. Han sido parte de cada paso, de cada avance y de cada logro.

En 2024 y 2025 di un paso más, alquilando el local de los padres de un amigo durante los meses más importantes, de abril a mayo. Esa oportunidad me permitió llegar a muchas más personas y seguir creciendo.

Y entonces, en 2025, llegó una nueva oportunidad: un local pequeño, pero lleno de ilusión. Un lugar donde empezar una nueva etapa. A finales de ese mismo año, mi sueño se hizo realidad: Êmöla abrió por fin sus puertas.



Te cuento todo esto porque, más que una marca, Êmöla es el resultado de un camino lleno de aprendizaje, de esfuerzo compartido y de personas que han creído en mí desde el principio. Una pasión que siempre estuvo ahí… y una historia que sigue creciendo cada día.

Ahora que ya conoces de dónde venimos, me hace mucha ilusión que tú también formes parte de esta historia. Porque cada vez que eliges una de nuestras piezas, no solo estás llevando un accesorio; estás apoyando este sueño que empezó entre botones y risas.

Te invito a descubrir nuestro trabajo: piezas diseñadas con calma, elaboradas de forma artesanal y, sobre todo, con toda la pasión de quien ama lo que hace.

Gracias por estar al otro lado y por ayudarme a que Êmöla siga cumpliendo años.

Regresar al blog